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Museo Etnológico

"Les Normes de Castelló"

Antigua casa solar de don Evaristo Escalona, más tarde de la familia Martí Matutano, el edificio pasaría a engrosar las páginas de la historia castellonense desde 1931, como sede de la Sociedad Castellonense de Cultura. Fue en una de sus habitaciones, el 21 de diciembre de 1932, cuando medio centenar de intelectuales y lingüistas valencianos se reunieron para fijar la normativa ortográfica del valenciano. Maximiano Alloza, Salvador Guinot, Josep Pascual Tirado, Juan Bautista Porcar, Lluis Revest, Ángel Sánchez Gozalbo i Enric Soler Godes se encontraban entre ellos. Fue en torno a esa mesa de trabajo, repleta de destacados de prohombres de las letras valencianas, en la que se iban a aprobar las “Bases per a la unificació de l’ortografia valenciana” más conocidas como “Normes de Castelló” o “Normes del 32”, instrumento de codificación ortográfica del idioma a la Comunidad Valenciana

Cruzar las puertas del número 25 de la calle Caballeros, la Casa Matutano, supone abrir una página imborrable de la historia y tradiciones de Castellón. Y es que pocos recintos de nuestra provincia pueden presumir de albergar tanta historia entre sus paredes como el Museo Etnológico Municipal de Castellón. El mismo en cuya primera planta se firmaran Les Normes de Castelló, en 1932, o el que fuera sede durante años de la colección del Museo de Bellas Artes. Motivos más que suficientes para que el 26 de junio de 2009, el Ayuntamiento de Castellón y la Diputación reabrieran el recinto tras una importante remodelación.

La colección etnológica municipal tiene como impulsor a Rafael Ribés Pla quien, con el patrocinio del gobierno municipal, creó en 1985 el Museo Etnológico que se ubicó en la ermita de San Jaime de Fadrell. A él le deben los castellonenses el mérito de reunir, gracias a la generosidad y al interés de numerosos vecinos de Castellón y sociedades agrarias, una colección que superaba las dos mil piezas y que fueron expuestas en las salas de la mencionada ermita hasta el año 2007. Veinticinco años antes, en 1982, el entonces alcalde Antonio Tirado había impulsado la restauración y rehabilitación del edificio, bajo la dirección arquitectónica de Francisco Segarra y la coordinación histórica del propio Ribes Pla. Prácticamente desde su apertura, el museo de Fadrell se quedaría pequeño para la basta colección municipal y se comenzó a pensar en la apertura de un edificio en condiciones que pudiera acoger todas las piezas para mostrarlas al público interesado en su estudio y análisis.

La relación del Museo Etnológico Municipal y la Diputación comenzó a fraguarse en 2002, cuando la Junta de Gobierno Local, bajo la alcaldía de José Luis Gimeno, acordó solicitar a la institución provincial la cesión del inmueble de la calle Caballeros. Un ambicioso proyecto que hoy es una realidad y que, a buen seguro, se convertirá en el mejor legado para las próximas generaciones.

La situación de la casa como vivienda plurifamiliar duró hasta 1978, momento en que la Diputación adquiere el edificio para instalar el Museo de Bellas Artes de Castellón. Un recinto que se inauguró el 8 de marzo de 1980, tras las evidentes remodelaciones que necesitaba el recinto, y que iba a dar cabida a la colección provincial que hasta ese momento se encontraba almacenada en el sótano del palacio provincial. La colección municipal cuenta con más de 2.500 piezas, entre las que destaca una lápida funeraria de la época medieval, mientras que el resto de objetos pertenecen a finales del siglo XIX.


C/ Caballeros 25
Tel.: 964 23 98 78

Horario
Martes a sábado de 10:30 a 13:30 y de 17:30 a 21:00
Domingos y festivos de 09:00 a 14 horas.
Lunes cerrado

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En la primera planta del Museu Etnològic, se encuentran tres salas dedicadas al nacimiento urbano de nuestra provincia, con actividades que van desde máquinas para moler a trajes típicos, tanto de trabajo como de fiesta. En la segunda planta, dedicada a nuestras comarcas y al cultivo, cabe destacar, fundamentalmente, aperos de labranza, aunque también podrán observarse muebles antiguos de alquerías y masías, gaiatas individuales o ropa. El visitante podrá encontrar también piezas singulares como banderas de las guerras carlistas, y los ornamentos religiosos más antiguos de Castellón. Otro de sus grandes atractivos es su magnífica colección de juguetes de principio del siglo XX.

La tercera planta se encuentra dedicada a la casa, a sus espacios domésticos e íntimos, y a la indumentaria propia de los castellonenses. En la Sala 1 se disponen los espacios más abiertos de la casa, como el salón, el comedor, la sala de juegos, la sala de limpieza o el despacho profesional en el caso de que el propietario ejerciera su profesión independiente en la casa, como sucedía con médicos y abogados. La colección que se presenta corresponde a piezas con una cronología de finales del siglo XIX y mediados del XX.

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