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Basílica del Lledó

Se encuentra al final de un bonito paseo. Desde 1983, ostenta la categoría de Basílica y, en su interior, alberga la imagen de la patrona de la ciudad, la Mare de Déu del Lledó, reproducción de la imagen de una virgen que, según cuenta la leyenda, se encontró un labrador arando el campo en el año 1366. También en su interior se exhiben piezas de orfebrería, escultura, bordados y alguna pintura.

La imagen es de sólo 6 centímetros y se le atribuyen varios milenios de existencia. En su origen pudo ser pagana, pero después la fe de los cristianos la convirtió en una devota imagen de la Virgen María. En un principio fue colocada en un ostensorio y más tarde dentro del vientre de otra imagen mayor de la Virgen María. Su desnudez de alabastro se encuentra plagada de ideogramas que en la actualidad no son fáciles de reconocer a simple vista. Incisiones realizadas con sumo mimo como esvásticas, flechas, tridentes, estrellas y alguna que otra más sofisticada, se extienden desde el delicado collarín hasta los dos pequeños muñones que le sirven de soporte inferior en lugar de las piernas.

A partir de su descubrimiento, con los siglos, levantaron y modificaron varios edificios en honor a la figura. En aquellos días del trescientos no es ni un humilladero, ni una sencilla ermita huertana, ni tampoco se le daba el nombre de capella u otro análogo. Ya se reconocía como Santuario, o incluso como Esgleya, Esglesia o Ecclesia. Incluso atrajo peregrinaciones y romerías de la ciudad y la comarca. No fue hasta el 1731 cuando se inauguró el templo actual, neoclásico, dejando la portada del edificio anterior, que data de 1572.

El edificio actual se conforma como templo ancho y bien proporcionado, con nave de considerable anchura, capillas a los lados comunicadas entre sí y crucero poco profundo que no sobresale en planta, quedando integrado en el espacio interior, sobre pechinas, apoyada sobre amplios machones.

Detrás del altar mayor, se encuentra un sistema de pilastras cajeadas, con capiteles de molduras de uvas, hojas de acanto y perlas, que recorren el interior, sobrio de decoración, que favorece y destaca la estructura arquitectónica. Al exterior, encontramos el elemento más importante del edificio, la cúpula ochavada, esférica por dentro y poligonal por fuera.

El acceso al templo viene marcado por portada de 1572, como se había mencionado anteriormente, con un arco de medio punto que arranca de molduras impostas flanqueadas por pilastras estriadas que sostienen un entablamento toscano y rematada por graciosa hornacina agallonada, que protege la imagen de la Virgen esculpida en 1970 por Manuel Rodríguez.

Durante la persecución religiosa de 1936 se salvó milagrosamente la diminuta imagen, pero fue destruida la imagen-relicario. Terminada la guerra, se construyó otra imagen-relicario parecida a la anterior y dentro se volvió a colocar la imagen diminuta donde en la actualidad se venera.

El papa Pío XI, el 8 de noviembre de 1922 declaraba a la Virgen de Lledó Patrona de Castellón. Y el 4 de mayo de 1924 fue coronada canónicamente. La historia del Santuario culmina en tiempos recientes con su declaración oficial como Basílica por el Papa Juan Pablo II, así como algunas gracias especiales llevadas a cargo por otros papas, tales como Juan XXIII y Pablo VI.

La Basílica está atendida por un Prior y en ella hay un rico culto litúrgico y popular. La belleza del paraje y la facilidad de acceder al Santuario hace que muchos castellonenses acudan cada día a venerar a la Mare de Déu de Lledó.


Avda. Virgen De Lidón s/n - 12004, Castellón
+34 964 22 04 82 - www.basilicadellledo.es
Acceso Libre - Visitas concertadas

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