Castellón es una ciudad turística ideal para ser paseada, tanto por las dimensiones y perfil de su casco urbano como por la grata sensación que proporciona la sencilla y abigarrada arquitectura que encontramos en la mayoría de sus calles y plazas. En días de fiestas locales estas mismas calles se llenan de propios y turistas que convierten Castellón en lugar de encuentro y celebración a cualquier hora. Castellón de la Plana es, en definitiva, un plácido destino turístico bajo el sol del Mediterráneo en el que la vida cobra un valor excepcional en cuanto que oportunidad única de compartir con los demás los lugares y las horas de manera especial.