1. Empezamos nuestra excursión por la ermita de Sant Jaume de Fadrell situada en la Partida de Fadrell. Aquí podremos admirar una interesante sala gótica que hasta finales del XVI albergaba la antigua ermita. Cuando se empezó a construir la actual pasó a ser una sala anexa. En ella se conserva un retablo de pintura gótica, obra de Pere Pertús, que presidía la sala desde 1545 y que es el único retablo de esas características y época en toda la ciudad.
2. Nuestra siguiente parada se encuentra en la ermita de San Isidro y San Pedro, en el camino Viejo del Mar. Tan sólo podremos admirar el exterior pero vale la pena. Fue construida hacia 1630 junto al antiguo camino de la ciudad al Grau. Conserva un interesante retablo de madera dorada que data de 1652 obra del escultor Antonio López.
3. Siguiendo por el Camino Caminàs, en la partida Censal en dirección norte, llegamos a la ermita de Sant Josep del Censal, también conocida en la antigua documentación como Sant Josep de L’Olivera, que está recientemente restaurada. La única decoración de interés son dos medallones de pintura mural con los temas del Nacimiento de Jesús y la Huida a Egipto, y un aguamanil de piedra con una concha venerada, localizado en la sacristía.
4. De regreso al camino principal, seguimos en dirección norte y atravesamos las Avenidas de Hermanos Bou y del Mar, principales vías de comunicación entre Castellón y el Grao. A lo lejos vislumbraremos la cúpula azul de la Basílica de Lledó.
Dice la tradición que donde hoy se levanta el templo, en 1366 el agricultor Perot de Granyanna halló una imagen de la Virgen mientras araba. La devoción hacia la imagen (una pieza de alabastro de época precristiana representando a una diosa de la fecundidad) se extendió rápidamente y pronto existió un templo. De esa época se conserva una columna gótica.
Aunque la portada actual es del siglo XVI, la actual fábrica comenzó a construirse a finales del XVII sobre otros dos templos anteriores. Es de estilo neoclásico. El complejo se compone de dos edificios: la iglesia y la vivienda del ermitaño.
La parte más destacada es el altar mayor (de mármol rosa) y el camarín donde se custodia la imagen relicario y la imagen original. En la Basílica se conserva un importante patrimonio, compuesto por cruces procesionales, destacadas pinturas, mantos de la Virgen, joyas, antiguas imágenes relicario, etc. La actual imagen relicario data de 1940 y sustituyó a la anterior, dañada durante la Guerra Civil.
5. De nuevo en ruta, deberemos desviarnos por el Camino de Sant Francesc (Camino Viejo de Benicàssim), para llegar a la ermita del mismo nombre, muy cerca de la Fuente de la Reina, una afloramiento de agua que le da particular interés al entorno. Los parajes de Sant Francesc de la Font han adquirido el carácter de mitológicos entre los castellonenses. Según relata el escritor costumbrista José Pascual Tirado en el libro «Tombatossals» fue un dia de San Francisco cuando partieron desde el «Molí la Font» el gigante «Tombatossals i la seua Congolla» a la conquista de las Islas Columbretes. Una vez conquistadas y de regreso hacia el Castell Vell, de nuevo los héroes mitológicos visitaron la ermita de Sant Francesc.
Se trata de una construcción muy modesta, pero cuyo único espacio interior está decorado con interesantes frescos del siglo XVIII. Fue restaurada en 1976 y está abierta al culto los fines de semana durante la época estival, así como en las celebraciones del santo titular, en el mes de Octubre. En 1985 se traslada a Sant Francesc el peiró gótico (cruz de término) de Fadrell y los años inmediatos, la ermita experimenta obras de mejora y consolidación.
6. Una vez más, regresamos al Caminàs, verdadera columna vertebral de la huerta castellonense, como demuestra la profusión de templos. La siguiente cita es, recorriendo el camino en dirección norte, la ermita de Sant Roc de Canet, ubicada nada más cruzar la vía del ferrocarril. Sant Roc, antiguo patrón de la ciudad, es uno de los santos más venerados en Castellón. Esta ermita se erigió como señal de agradecimiento tras una epidemia de peste a mediados del siglo XVII. La iglesia es de una extrema sencillez. Los ermitaños son los miembros de la Colla Pixaví y el templo solo se abre en ocasiones excepcionales, como en su fiesta anual y el día de la Romería de la Magdalena, el tercer domingo de Cuaresma.
7. Siguiendo en dirección norte el trazado del Camino Caminás, divisaremos en lo alto del cerro de su nombre la inconfundible imagen blanca de la ermita de la Magdalena, a la que llegaremos fácilmente cuando el camino que hemos seguido llegue al trazado de la antigua Nacional 340. Yendo en dirección norte hasta la primera rotonda que hallemos, llegaremos hasta el pie del cerro de la Magdalena.
En lo alto, rodeado por vestigios del antiguo castillo que protegía el primitivo emplazamiento de la ciudad, encontramos la ermita dedicada a Santa María Magdalena, levantada sobre los restos de un aljibe. El primer templo, al parecer, data del siglo XV, aunque la construcción del actual edificio finalizó en el XVIII comprende una ermita con dos naves irregulares, la hospedería y un torreón de planta circular que hace las veces de campanario. Su altar mayor aparece presidido por una pintura sobre tabla, imitando cerámica, realizada por Juan Bautista Porcar Ripollés en 1.940.